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Tal y como afirma Richard Louv, autor del libro “Volver a la naturaleza”, gran parte de las enfermedades y trastornos que padecen en la actualidad los habitantes de las grandes ciudades es consecuencia de su desapego a la naturaleza.

Millones de personas en todo el mundo viven desconectadas del mundo natural y esto ha dado origen a lo que muchos especialistas llaman “enfermedades modernas”.

Nuestros orígenes, nuestras raíces, están en la naturaleza. La vida moderna y las ciudades nos alejan de ella, provocando un desequilibrio tanto físico como emocional.

 

Necesitamos conectarnos con el mundo natural

Los convulsionados tiempos que estamos viviendo son consecuencia de esa desconexión con el entorno natural. Nos hemos deshumanizado, somos más agresivos y sufrimos de depresión y ansiedad con mucha frecuencia.

Todo esto es consecuencia de la falta de equilibrio que tenemos en nuestra relación con la Madre Tierra.

Las principales víctimas de esta desconexión con nuestros orígenes, con nuestra esencia, son los niños. Los especialistas hoy en día reconocen un nuevo trastorno del comportamiento al que llaman “Síndrome de Déficit de Naturaleza”.

La falta de contacto con la naturaleza genera ansiedad, estrés, irritabilidad y dificultad para la concentración.

Los fenómenos sociales de los que somos testigos y que en gran parte encontramos hostiles y desagradables son producto de la falta de afecto hacia nuestra madre primigenia: La Tierra, el hogar de todos nosotros.

 

Terapia en la naturaleza

Los psicólogos, cada vez toman más conciencia acerca de la importancia del contacto con la naturaleza para corregir trastornos en la conducta de niños, adolescentes y adultos.

La ecoterapia o terapia en la naturaleza poco a poco gana terreno, y son muchos los terapeutas que centran sus esfuerzos en esta dirección.

Existen muchas formas de reconectarnos con nuestras raíces y aunque la vida moderna nos aleje de ellas, los psicólogos dedican grandes esfuerzos para lograr de un modo u otro, que todos encontremos la forma de estar contacto con el mundo natural, del que venimos.

El contacto directo con la naturaleza resulta muy reconfortante, porque entre las muchas cosas que nos aporta, nos permite escuchar nuestra voz interior y conectar con nosotros mismos.

Los humanos tenemos nuestro origen en el mundo natural, y necesitamos conectar con él de la misma forma que necesitamos rodearnos del afecto de nuestros familiares.

 

 

Técnicas de ecoterapia o terapia en la naturaleza

Para ayudar a sus pacientes, los psicólogos recurren a diversas técnicas de terapia en la naturaleza. 

Algunas de las actividades que se llevan a cabo pueden ser dirigidas por un terapeuta y otras son diseñadas para ser practicadas por el paciente por su cuenta. Por otra parte, algunas terapias se hacen en grupo y otras de manera individual.

 

Meditación

Esta terapia psicológica en la naturaleza puede hacerse en forma individual o en grupo. 

Consiste en identificar un elemento del lugar y permanecer en contemplación durante varios minutos mientras se reflexiona acerca de cómo ese elemento se relaciona con la persona y lo que pueden aprender a través de él.

Por ejemplo, una persona puede observar una planta y meditar sobre la forma en que las raíces se arraigan en el suelo mientras el follaje crece buscando el sol. 

Este ejemplo nos enseña la importancia vivir con los pies sobre la tierra al mismo tiempo que nuestra mente busca progresar y ser cada día mejor.

Al finalizar la contemplación, los participantes comparten con el resto del grupo lo aprendido.

 

Horticultura y jardinería

Las terapias enfocadas en actividades relacionadas con el cuidado de un huerto o de un jardín son muy recomendables para combatir el estrés y el agotamiento mental. Además, es una actividad que requiere de cierto esfuerzo físico, con lo que se logra un bienestar integral.

 

Ejercitarse en espacios naturales

Cualquier actividad física que se realice en el parque, la playa o la montaña es muy beneficiosa y recomendada para controlar el estrés, la ira, la depresión y la ansiedad.

 

Terapias con animales

Tener cierto grado de convivencia con animales, reduce la agresividad y la depresión. Adoptar un perro, por ejemplo, es una manera ideal de encontrar alivio a muchos problemas emocionales por la nobleza y lealtad de estos bellos animales.

 

Actividades de conservación del medio ambiente

Participar en forma voluntaria en actividades relacionadas con el cuidado del medio ambiente, aporta a la persona un propósito y la hace sentir útil.

Además, este tipo de actividades por lo general se realiza en grupos, lo que favorece las relaciones sociales y ayuda a mejorar el estado de ánimo.

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